Pero la realidad es tan distinta.

No hubo magia para mí, no hubo paisajes góticos ni noches de temor. No hubo adrenalina ni misterio.

Una noche me desmayé, y ahora soy lo que soy.
Un monstruo perdido y confundido.
Por primera vez, siento en cada centímetro de mi ser el significado de la verdadera soledad... y da vértigo.

Carmen

Carmen

8 nov. 2010

Querido diario...

29 de abril de 1992
Hospital Civil de Málaga


Llevo todo este tiempo inconsciente. Por lo visto el último día que escribí tuve un ataque y me arranqué los tubos de la respiración y del suero y todas esas cosas, y ataqué a mi madre.
No recuerdo nada y estoy muy consternada, apenas puedo escribir pero quiero aprovechar este momento de lucidez que tengo ahora.
Siento como si estuviera vacía por dentro, no tengo espejo pero veo mis manos arrugadas y de color ceniza, creo que estoy peor, pero ya el dolor es un pitido constante y monótono en mi cabeza, y mi cuerpo creo que se está acostumbrando.
Pero apenas puedo moverme, estoy muy débil. Creo que me queda poco…

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